miércoles, 9 de diciembre de 2009

FOLK SONG


Sonaba a una de esas pausadas canciones folk, en la velocidad y tono en el que se mueve el sosiego .Una voz que susurraba: como un pequeño lamento que se ahoga, que no se puede expresar más alto. Una de esas canciones que apaciguan el estado de ánimo.

Imaginaba un tipo con camisa de cuadros, poblado bigote, y guitarra en ristre tocándola a los pies de un árbol. Una mezcla entre hippie y pastor, como te imaginas a Neil Young un jueves por la mañana en su rancho, después de haber dado de comer a las vacas. Arropado por un sol que calienta pero no quema y respirando un aire puro.

Probablemente la gente que la escuchaba saliendo de sus transistores, cobijados en uno de esos rancios cuartuchos, pensara en la vida de ese hombre, dando de comer a las vacas, y después tocando esa canción, arropado por un sol que calienta pero no quema y respirando un aire puro.
Y al terminar de sonar apagaban el transistor, miraban por la pequeña ventana del rancio cuartucho y se sobrecogían por los enormes edificios grises y amenazantes, preguntándose qué sentido tenía su vida.

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