viernes, 21 de agosto de 2009

A FOREST/ UN BOSQUE

Había épocas en que escuchaba esa canción más de 50 veces seguidas. Ejercía una extraña influencia en él y su estado de ánimo. Era existencialismo musical, la descripción del vacio. Muchos críticos califican Seventeen Seconds cómo el primer álbum de Los Cure, lo anterior eran probaturas comerciales. Incluso Robert Smith está de acuerdo. Si bien algunos clasifican este disco la primera aproximación siniestra de la banda inglesa, a los que convierten, junto a Siouxsie, uno de sus adalides, no se puede englobar como mero artefacto siniestro. Da mucho más miedo que los castillos abandonados, las brujas, las caras blancas, las uñas negras y los crucifijos invertidos. Es Camus en música, es Sartre Post Punk. Y en especial A Forest, el sentimiento de soledad que desprende, pese a contar una historieta que parece el manual de estilo de Tim Burton, le resultaba completamente sobrecogedor.


La canción, rítmica, oscura, minimalista y espeluznante describe, en pocas palabras, como un chico se pierde en el bosque persiguiendo una chica. Eso sí, él siempre tenía la sensación de que la chica podía ser un fantasma. Le remitía de manera subconsciente al pequeño bosque que había cerca de la casa del pueblo. Para un niño impresionable de 7 años aquello era la boca del infierno. Cuando caía la tarde, las escasas luces del pueblo se encendían y aquellos arboles adquirían un aspecto aterrador. Las pocas veces que se vio cerca siendo ya de noche huía corriendo hasta su casa y buscaba el abrazo de su madre.


Pero la canción no solo le sugería esa sensación de miedo a lo desconocido, ni a la oscuridad de aquel lugar. La sensación era de piscinas vacias, de trayectos nocturnos, de casas en medio del monte a la luz de la luna, de caminos intransitados, de la vacuidad más absoluta, del sinsentido más inexplicable. Era una oda al miedo de vivir.

1 comentario:

Miguel Fanjul Martínez dijo...

Ya sabes la genialidad de esta gente, algo bueno de la música es que estéticamente siempre va mucho más rapido que la arquitectura y otros artes. LA capacidad de plasmar ese tipo de sentimiento existencialista, a falta de discursos de legitimación, que ahonda en la más íntima y recóndita situación de soledad en la que se encuentra el hombre es una huella propia de los Cure. Sir R. Smith es un puto genio, lo cual no me sorprende que te pierdas en su arte una y otra vez, porque si es bueno nunca se repite, no hastía sino que invita a bucear. Te entiendo perfectamente Jorge, te quiere
Mike