Nació en un barrio de la periferia, un lugar penoso y gris. Su padre un borracho, su madre una irascible mujer con carencias afectivas. Sobrevivió refugiándose en las drogas baratas, el gamberrismo de la adolescencia y por supuesto en la música, la música. A los catorce consiguió su primera guitarra al trapichear con los antidepresivos de su vieja. Aprendió a rasgarla en la terraza de su casa.
Conoció a aquella chica; ella le descubrió la poesía de Baudelaire, los textos sórdidos y el blues. Compuso su primera canción al día siguiente de escuchar un viejo álbum que ella le regalo.
En un concierto de aquel cantautor tan de moda por entonces conoció a Ray. Una especie de yonki que tocaba en grupos punk tres acordes de bajo a toda hostia. Le importaba una mierda todo, pero su pasión por la música era contagiosa.
Juntos formaron un dúo; empezaron tocados versiones folk de viejos y míticos artistas en clubes andrajosos, llenos de humo. Conocieron a Mr. S recogiendo el equipo, después de un concierto. No tardaron en firmar un contrato de palabra con Mr. S. Grabaron una maqueta de cuatro temas en un ocho pistas, junto con Larry, un batera gordo amante del trash y de los Lp´s de Phil Collins. Los primeros conciertos fueron desastrosos, pero 7 meses de residentes en el club de Mr S acabo engrasando una maquinaría de reloj suizo.
A finales de año se les mencionó como mejor directo en una de esas publicaciones tan snobs.
2.
Poco tiempo después giraron con un grupo algo más conocido. Eran una panda de amariconados amantes del pop melódico 60´s. Su cantante – un larguirucho y engreído pijo con buena voz- acabo en el hospital la cuarta noche; Ray le partió dos costillas atizándole con un bajo.
Esa anécdota les dió fama de duros. Sus brutales directos y la imagen que Mr. S creo para ellos catapulto su primer álbum a mejor disco del siguiente año para varios medios. Nueva gran promesa, hype. Doce meses de gira, de juerga y un debut demoledor. El disco fue nº 1 en listas alternativas durante 12 días.
Telonearon a una banda a la que profesaban respeto y admiración. Su líder, R Ghul - personalidad magnética, gran compositor y un icono entre treintañeros- les introdujo en el ocultismo, el country, la música deconstructiva de Jean Baptista Maregliani, los opiáceos y la cocaína de buena calidad. Un mentor. Un maestro. Un camino directo hacia el gran público.
Su segundo álbum, con coros y producción d R Ghul, era un introspectivo viaje al fondo del conocimiento personal y el hedonismo. Ampliaron instrumentación con teclados. Uno de los temas llevaba arreglos del propio Ghul, y una preciosa sección de cuerda compuesta por Zack Vorger, discípulo de Maregliani e íntimo amigo de Ghul.
Pasaron la dura prueba del segundo asalto con muy buena nota. El disco era realmente bueno. Los medios se hicieron eco, y los pinchadiscos de las ciudades de provincias empezaron a ponerlos en bares y discotecas. F. Royedo-Balmez, una de las voces más respetadas del periodismo musical, los invitó a su programa. La sesión de 6 temas editada en vinilo es altamente cotizada por coleccionistas. Abrieron para la “Roger Crumble Band” en el estadio de la capital y se dispararon como la espuma. Estaban en boca de todos. Contundentes, con actitud, fabulosos temas, una extraordinaria voz, una sección rítmica apabullante, y un mentor superventas y respetadísimo. ¿Qué más se podía pedir?

3.
La chica que le descubrió Baudelaire estaba en su corazón todo este tiempo, pese a las mamadas de las de la primera fila, pese a las juergas y el “todo vale”. Había numeroso repertorio inspirado por ella y por el amor que le profesaba. Pero estando en la boca de todos, ella le escupió de su vida. Él cayó en el ascendente mundo del éxito, los días que más un par de gramos, los días que menos un par de gramos. La continua gira de 11 meses de aquel álbum fue una montaña rusa. Aviones y aeropuertos. Larry tomaba un par de dosis en los baños del embarque para superar el miedo a volar. Ray era un caballo desbocado todo esos meses, follando con hombres, mujeres y animales si era necesario, colocado todos los días.
La comunicación decayó después de aquella gira, y Ghul le quitaba las ruedecillas a su bicicleta musical. Volaban libres. Pese a que el desenfreno cogía carrerilla, se encerraron 4 meses en un viejo caserón y sacaron “A foreigner at home”, álbum mítico y entre los tres mejores ejercicios de rock de aquella década. Su entrada a primera división. El Lp se vendió muchísimo y captó una segunda generación de seguidores. Recibieron un premio a mejor banda y el propio Ghul declaró su envidia en aquella desafortunada entrevista de la MUMag. La consecuente gira fue un verdadero éxito y ningún grupo de su generación conquistó ambos lados del océano de semejante forma. Amados por la gente y con el beneplácito de la crítica. Incluso los que no eran especialmente fans de aquel sonido reconocían siempre la valía de su música. Las perversiones de Ray y el cuelgue de Larry acompañaban su acercamiento a la línea del suicidio, no obstante estaban en la cresta de la ola.
Publicaron un álbum compartido con una banda de sonido electrónico por recomendación de su compañía. Partieron peras con Ghul, mientras Mr. S se querellaba con ellos y les pedía varios millones. Las drogas y la paranoia empezaban a ser parte de la dieta. La maniobra a la limón con Squarfur –así se llamaba aquella banda- fue un ejercicio de astucia artística y comercial. Abrieron mercado, sonido y público. Un paso adelante, un paso muy acertado.
4.
Tras un año de idas y venidas, vacaciones en el Caribe, clínicas de desintoxicaciones e incursiones a babilonia se reunieron para planificar el nuevo álbum. Éste se grabo entre mayo y agosto de aquel año de crisis. Las letras, inflamados poemas de amor y algo de crítica social, calaron hondo, pero su nuevo sonido dividió a crítica y fans. El mastodóntico tour fue de cerca de catorce meses, repartido en tres mangas y celebrado en estadios, pabellones y festivales. Los conciertos memorables, la puesta en escena apabullante, la intensidad insoportable, la banda resquebrajada. Ray con su sexualidad enfermiza y sus bajadas a los infiernos, acostumbraba a follar gente con defectos físicos y a esnifar toneladas de cocaína. Larry y su frágil personalidad se desdoblaba en aceptar su condición de estrella y su culpabilidad por sus desenfrenos, alimentada por su relación con aquellos presbiterianos. Y él, subido a la nube del poder, coqueteaba con la idea de irse de la manera más grande. La noticia del matrimonio de la chica Baudelaire con un conocido escritor apuntaló más su idea en la cabeza. Aquella gira los había dejado tocados para siempre.
El día que acabó la gira, Larry se interno en una clínica religiosa cerca de Salt City para desintoxicarse. Ray, abrió un club para alternar con estrellas tan yonkis como él y obtener carne fresca. Y él publicó un estremecedor y críptico libro de poemas fusilando el titulo de Baudelaire “Las flores de mal” y mientras dejaba que la adicción se le fuera de las manos.
5.
Después de ocho meses sin llamadas, cada uno peleando o amando a sus propios demonios, la compañía les obligó a reunirse. En la mesa: un pusilánime batería - limpio pero consciente del peligro y con medio cerebro ocupado por un absurdo fervor religioso-, un bajista -subido de decibelios y de puesto, con la estúpida idea de que controlaba su vida y la de los demás -, y un guitarrista-cantante consumido por el dolor y con un pie en la tumba.
La producción corrió a cargo de Shawn G, uno de los genios del estudio, mítico componente de los Swamps, y con varios discazos en su haber.
Las sesiones de cuatro meses se relizaron en un Chateu en la borgoña francesa y en los Reginald Studios.
Las canciones tristes y ricas en matices se sobreprodujeron por la apatía de la banda y el lucimiento de Mr G.
El resultado fue un álbum salvable, ligeramente pensado para la radio fórmula y las emisoras alternativas más mayoritarias. Para una inmensa minoría.
La crítica más especializada y snob despedazo el disco calificándolo de artificioso, comercial y puro ejercicio de estilo sin alma.
Los fans de toda la vida arqueaban una ceja mientras la masa agotaba entradas.
Y la prensa se cebaba con su vida privada.
Los ejemplos:
Larry donó parte de su patrimonio a la Iglesia del nuevo resurgimiento de Gesú y a su arzobispo - secta reconocida en media Europa y excéntrico líder -mientras era detenido por abrirle la cabeza a unos fans que lo acusaron de traidor y vendido.
Ray destrozaba un lamborghini con Warren Clouds, bajista de Hufmet, que moría atravesando el parabrisas y se casaba por tercera vez con una conocida actriz porno puertorriqueña. Pagó dos millones de dólares para evitar la pubicación de aquellas fotos en que le chupaba la polla a un adolescente con síndrome de Down.
Y él vagaba en su enorme apartamento, se encerraba en el armario a hablar con “el pitular” – un traje beige colgado de una percha – del que recibía consejos sobre cómo sería más rápido matarse, o pasaba horas mirando el Weather Channel en aquella enorme pantalla.
Todo se venía abajo.
6.
La primera toma de contacto para el siguiente álbum fue tensa y reveladora. La compañía quería darle al botón de hacer dinero, la masa de fans ansiaban un disco que resarciera el anterior y poder exclamar: ¡Han vuelto!, Larry solo quería aplacar su culpabilidad y tener la pasta suficiente para hacerlo. Ray era un zombi obsesionado por el porno más enfermizo, las drogas más duras y ser más dios que Elvis. Y él solo quería irse, azuzado por la culpa, la pérdida definitiva de ella y la futilidad de ser un artista maravilloso que lo tiene todo y que en realidad no tiene nada.
Las sesiones, en islas Bahamas, fueron desastrosas, vendieron parte del equipo para conseguir más droga. Larry fue detenido por una pelea en un bar. Ray solo se paseaba en ausente, esnifando sin parar, y él decidió matarse al contemplar el infinito mar.
Volvieron en un vuelo pagado por la compañía; esa misma noche él, ceno langosta y un chianti, folló con una puta caribeña, tomo un par de valiums, y se inyecto una dosis de red rum de increible pureza.
Cuando se le paraba el corazón mientras los enfermeros intentaban reanimarle les oyó decir:
- Mira los que aguantaron, lo difícil, al final, es quedarse.
3 comentarios:
GENIAL!!!!
En serio jorge, ha tenido algunos momentos sublimes y frases auténticamente lapidarias. Me ha encantado su ritmo y estructura (se que lo has escrito bajo los efectos de nuestor amigo el hash)
Te sugiero, como editor, que le des un formato más leible y lo apuntales con un par de correcciones porque es tan bueno que incluso pasaré por alto la aparición de personajes de DC en el mismo.
Es más, te pido permiso para retomar Mundo M con esta sobrecogedora narración.
Gracias.
oye finalmente tengo tu autorización para incorporarlo a Mundo M como un relaunch????
cambio de design???
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