miércoles, 9 de diciembre de 2009

FOLK SONG


Sonaba a una de esas pausadas canciones folk, en la velocidad y tono en el que se mueve el sosiego .Una voz que susurraba: como un pequeño lamento que se ahoga, que no se puede expresar más alto. Una de esas canciones que apaciguan el estado de ánimo.

Imaginaba un tipo con camisa de cuadros, poblado bigote, y guitarra en ristre tocándola a los pies de un árbol. Una mezcla entre hippie y pastor, como te imaginas a Neil Young un jueves por la mañana en su rancho, después de haber dado de comer a las vacas. Arropado por un sol que calienta pero no quema y respirando un aire puro.

Probablemente la gente que la escuchaba saliendo de sus transistores, cobijados en uno de esos rancios cuartuchos, pensara en la vida de ese hombre, dando de comer a las vacas, y después tocando esa canción, arropado por un sol que calienta pero no quema y respirando un aire puro.
Y al terminar de sonar apagaban el transistor, miraban por la pequeña ventana del rancio cuartucho y se sobrecogían por los enormes edificios grises y amenazantes, preguntándose qué sentido tenía su vida.

domingo, 6 de diciembre de 2009

El infierno de Diego

Y después de escupirle, cogieron la caña y le golpeaban en la cabeza.
Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas
y le llevaron a crucificarle.
Evangelio según San Mateo Capitulo 27


Todo el mundo conoce esa obra maestra del humor negro de por qué la niña se cayó del columpio, el caso es que esta vez el que la niña se cayera fue de todo menos un chiste. No me puedo figurar el dolor tan espantoso de un hombre que se ha visto envuelto en el fallecimiento de una criatura de tres años. La niña era fruto de una anterior relación de su pareja, lo que quiere decir no siendo su padre, y con la lucha constante por ganarse a una hija que quiere que sea como suya, todo esto bajo la atenta madre que juzga esa relación como baremo de convivencia de ese hombre.


El hombre, aterrerado, por que la vida de la pequeña se le escapa de las manos, acude al hospital en busca de ayuda y sale de allí esposado, acusado de malos tratos, y culpable de la violación y asesinato de una niña de tres años.


Da igual quien cometiera el error. Da igual que en mi país la corrección política y el talente hayan sorbido la cordura del pueblo. Da igual que la turba reaccione con odio antes semejante clase de crímenes. Da igual que los medios de comunicación sean mercaderes de todo tipo de historias y que manipulen los irreflexivos sentimientos de la gente. Da igual las disculpas, las pancartas pidiendo perdón, o los arrepentimientos sinceros. Dan igual las notas de condolecía, el apoyo familiar, o la oración. Da igual, porque Diego esta en el infierno y ya nunca podrá salir de allí.

lunes, 12 de octubre de 2009

TAPAS

Uno de los pocos sentimientos de desarraigo que tenía era culinario. ¿Cómo podía vivir esta gente como semejante limitación gastronómica?


Raviolis, pennes, spaghettis, tortellinis, garganelli, caneloni, rigatoni, tagliatelli, fetuccini, , linguini, fusilli, bucatini,pappardelle, tonnarelli,gnocchis, no dejan de ser nombres para la misma cosa. Las salsa, reducciones, sofritos, y guarniciones que le puedes añadir –pese a que algunas de ellas son autenticas delicias- acaban siendo limitadas y repetitivas. Unos spaghettis Vongole bien hechos pueden ser exquisitos al paladar, pero son aburridos.
En cuestiones de pizza la cosa viene a ser más parecida e incluso, por la relación con la comida rápida, de más baja estofa.


En el 90% de los menús se podían añadir algunas hamburguesas y wraps a semejante despliegue alimenticio.


Así que pasado un tiempo prudencial, y considerando que a la gente joven le gusta este tipo de comida, llegamos al punto del aburrimiento. Viniendo de un país con excelente comida.


Soñaba con cañas, tapas y todo lo que implica esta reunión social.
La tapa, según cuenta la tradición se debe a Alfonso X –cosa muy española pues parece que a Alfonso X se deben todas las cosas buenas y míticas de la cultura ibérica- que promulgó un edicto en que se decía que no se podía servir vino si no era acompañado de comida. El trozo de comida en cuestión se solía colocar sobre el jarro de vino, de ahí el nombre “Tapa”.


Jamón Serrano, tortilla de patatas, pincho moruno, calamares a la romana, croquetas, caracoles en salsa, pulpo a la gallega, albóndigas, champiñones a la plancha, patatas bravas, montadito de lomo, boquerones en vinagre, sardinas, banderillas, chopitos, chorizo a la sidra, empanadillas, papas arrugadas, gambas, tigres zamburiñas, queso manchego, mollejas, callos a la madrileña, pimientos de Padrón, ensaladilla rusa, alioli………


- Me cago en la hostia, mato por unas cañas.

Las dinámicas de la realidad


Párate un momento, un momento contigo mismo, desmenuzando la información, digiriéndola, deshojando las posibilidades en un torbellino de actividad cerebral. La red, la red lo va a cambiar todo, la manera de observar el mundo, un mundo que ya no es físico y tangible. Es el momento de apostar por una evolución de la que seremos conscientes como colectividad humana en varios lustros. El mundo cambia, se hace más pequeño cuando la información es más extensa.

Debemos estar despiertos, cribando, manteniendo y alimentando una curiosidad sedienta de verdad, sea esta cual sea. La red es el arma definitiva, es el parque de atracciones customizado para cada individuo, es Dios en alguna de sus innumerables formas. Es conocer tú verdad. Entre todas las mentiras puede que encuentres tu verdad, la que te hará libre.

martes, 6 de octubre de 2009

Como el poema de Kafavis

Solo había perdido la dignidad un par de veces en su vida, ambas ocasionadas por mujeres que le rechazaron. Las recordaba con vergüenza, pero obligatorias para seguir descubriendo la experiencia vital. Fueron instructivas, a la par que necesarias. Le daban una nueva perspectiva a la hora de enfrentarse a un envite sentimental, o de cualquier otro tipo……..

“ La lección es aprender a perder, la enseñanza más importante que te pueden dar en vida es que puedes conseguir y que no. Y aceptar, como un anciano que espera la muerte con los brazos abiertos, cuáles son tus limitaciones, tus fracasos y tus imposibles. Aunque hace poco apareció uno de esos estudios apadrinados por una prestigiosa universidad en que se comentaba que se aprende más de los aciertos que de los errores. Experimentaron con algunos simios y sencillos métodos de ensayo y error. Parece ser que los animales recordaban, o mejor dicho extraían conclusiones, de sus aciertos y reducían el porcentaje de errores. Pero primero: no hablamos de recordar putas cartulinas, y segundo: ya no somos chimpancés.

Hablamos del rechazo, del no puede ser, de madurar y de sentirse solo cuando la respuesta es no. De aceptar, con la dignidad que vas adquiriendo con los años, de que no puedes conseguir lo que quieres. De que ya no es una buena política comportarse como un niño caprichoso. De que el tiempo es valioso. De uno no se puede engañar a sí mismo creando una cortina entre realidad y anhelo. Y fundamentalmente, aun sabiendo que te volverá a pasar, no rendirse al fracaso. La vida es para amar y aprender, si vienen combinadas mucho mejor, de eso va todo este sinsentido”

Otra vez volvía a sentir que escribir le resultaba terapéutico. Se sentía vacio: había conocido a una chica, pasó una agradable noche con ella y se encaprichó. Pese a no conocerla mucho, poseía una serie de cosas que el ansiaba en aquel momento y lugar. Además era alta y muy atractiva, pese a que no tenía una sonrisa bonita. Pero ella, probablemente impulsada por el pragmatismo femenino decidió volver con su anterior pareja. Él albergaba el estúpido anhelo de que aquello no le saldría bien a la chica, ya se sabe:”segundas partes…” Había sido, siguiendo su política habitual, asquerosamente sincero. Incluso cuando recibió la noticia de que el juego se había acabado para él, contraatacó con una carta que rezumaba una dolorosa sinceridad. Quería hacerla sentir culpable, y estaba convencido de que lo había conseguido. Ella tenía buen corazón –o eso creía- y se disculpaba efusivamente por ello. Se la encontró inesperadamente unos días después y tuvieron una larga conversación, en que él –bastante borracho- descargó todo lo que quería decir –pese a que al día siguiente se percató de haber olvidado dos o tres cuestiones importantes- y ahora se preguntaba si ella se había quedado con él por lastima o por que realmente le gustaba. Ese pensamiento le exasperaba mucho en aquel momento –no quería su compasión, se la podía meter por el culo- pues lo que le había dicho es que ella había destrozado sus esperanzas. Sus esperanzas, porque de eso va todo este sinsentido.

viernes, 21 de agosto de 2009

El gesto de la paz

A propósito de una imagen bastante curiosa, en la que se veía al presidente del gobierno y al líder de la oposición dándose “la paz” en un funeral, me puse a pensar en este acto con gran carga simbólica, que se repite inexorablemente en toda eucaristía. Desde luego en las que yo he acudido así era. El gesto en sí me parece lo más salvable de los ritos y fórmulas de las misas, pues el resto suelen ser ponzoñosas maquinaciones y estúpidas soflamas alienantes. Cuando acudía a la iglesia siempre era muy sincero cuando ofrecía mi mano a desconocidos, familiares o amigos. Además albergaba la esperanza que, aunque fuera solo por un momento, todo el mundo aplicara el mismo baremo de buenos deseos para aquellas manos tendidas. ¡Que gran energía podría concentrarse si todos aquellos saludos cobijaran una chispa de autentica paz!. No obstante, cuando pienso un poco más, creo que muchas de aquellas manos flácidas, ensortijadas, ásperas, o dentelladas como una sierra no son más que los apéndices de un montón de seres en estado de narcolepsia, y a consecuencia vuelvo sobre mis pasos y me repito a mi mismo que aquello sucede en una misa de la iglesia católica, apostólica y romana y que por tanto nada bueno puede salir de ahí.

A FOREST/ UN BOSQUE

Había épocas en que escuchaba esa canción más de 50 veces seguidas. Ejercía una extraña influencia en él y su estado de ánimo. Era existencialismo musical, la descripción del vacio. Muchos críticos califican Seventeen Seconds cómo el primer álbum de Los Cure, lo anterior eran probaturas comerciales. Incluso Robert Smith está de acuerdo. Si bien algunos clasifican este disco la primera aproximación siniestra de la banda inglesa, a los que convierten, junto a Siouxsie, uno de sus adalides, no se puede englobar como mero artefacto siniestro. Da mucho más miedo que los castillos abandonados, las brujas, las caras blancas, las uñas negras y los crucifijos invertidos. Es Camus en música, es Sartre Post Punk. Y en especial A Forest, el sentimiento de soledad que desprende, pese a contar una historieta que parece el manual de estilo de Tim Burton, le resultaba completamente sobrecogedor.


La canción, rítmica, oscura, minimalista y espeluznante describe, en pocas palabras, como un chico se pierde en el bosque persiguiendo una chica. Eso sí, él siempre tenía la sensación de que la chica podía ser un fantasma. Le remitía de manera subconsciente al pequeño bosque que había cerca de la casa del pueblo. Para un niño impresionable de 7 años aquello era la boca del infierno. Cuando caía la tarde, las escasas luces del pueblo se encendían y aquellos arboles adquirían un aspecto aterrador. Las pocas veces que se vio cerca siendo ya de noche huía corriendo hasta su casa y buscaba el abrazo de su madre.


Pero la canción no solo le sugería esa sensación de miedo a lo desconocido, ni a la oscuridad de aquel lugar. La sensación era de piscinas vacias, de trayectos nocturnos, de casas en medio del monte a la luz de la luna, de caminos intransitados, de la vacuidad más absoluta, del sinsentido más inexplicable. Era una oda al miedo de vivir.

viernes, 7 de agosto de 2009

30 AÑOS

Él

30 años de espera. Huido, oculto, desaparecido, muerto. Todo ocurrió hace 30 años, cuando tras el asalto a la sucursal, la policía nacional le pisaba los talones. Consiguió huir en la lancha de un amigo. Vivió todos estos años en Marruecos, creando una nueva familia, falseando su identidad, sus creencias y su origen. Pero en los momentos en podía quitarse la máscara que había creado, se regodeaba en la idea que daba sentido a su vida: la venganza.


Ella

30 años dan para mucho. Cuando él desapareció, su vida parecía haber terminado. Él estaba muerto y ella estaba muerta en vida. Pero la gente es parte de la naturaleza, y renace, y le vuelven a salir flores. Después del obligado luto, y de las vicisitudes de la vida que te hacen seguir adelante, apareció el otro: el que regó las flores. Y para ella, llegó el tiempo de tapiar las puertas, cerrar las grutas, y coser aquel pecho desgarrado por el dolor. Y la vida continuó, como las cosas que no tiene mucho sentido.


El otro

30 años pueden pasar en un suspiro. Él era un hombre chapado a la antigua. La conocía del barrio y había compartido la barra del bar con su marido. Manifestó su interés a la viuda pasado un tiempo prudencial que abarcaba casi 10.000 días. Pasaron casi 16 años hasta que ella le dio el sí. Y fueron felices.


Los hechos

Una calurosa madrugada de agosto. El sol aparece tibio, como bostezando. La ligera brisa marina refresca a los que vuelven a casa y despierta a los que comienza el día. Es viernes. El otro besa a la mujer en la frente y sale de casa. Camina hacia el polígono.

El primer golpe destroza su ceja derecha. La sangre a borbotones, nublando la vista que busca –aterrorizada- una explicación a lo que pasa.

El segundo golpe es en la rodilla, astillando los huesos.

El tercero en la cabeza.

Un grito ahogado mientras la barra ulula al son de la brisa. La escena recuerda a los chimpancés de 2001 golpeándose hasta la muerte. El instinto y la brutalidad. Los golpes comienzan a ser más lentos. Y vuelve el sonido del verano, que se ha detenido momentáneamente. Las moscas se acercan, divertidas, a la sangre que anega el suelo mientras un gallo canta.


No hay moraleja.

jueves, 2 de abril de 2009

Lo difícil es quedarse

1.



Nació en un barrio de la periferia, un lugar penoso y gris. Su padre un borracho, su madre una irascible mujer con carencias afectivas. Sobrevivió refugiándose en las drogas baratas, el gamberrismo de la adolescencia y por supuesto en la música, la música. A los catorce consiguió su primera guitarra al trapichear con los antidepresivos de su vieja. Aprendió a rasgarla en la terraza de su casa.



Conoció a aquella chica; ella le descubrió la poesía de Baudelaire, los textos sórdidos y el blues. Compuso su primera canción al día siguiente de escuchar un viejo álbum que ella le regalo.



En un concierto de aquel cantautor tan de moda por entonces conoció a Ray. Una especie de yonki que tocaba en grupos punk tres acordes de bajo a toda hostia. Le importaba una mierda todo, pero su pasión por la música era contagiosa.


Juntos formaron un dúo; empezaron tocados versiones folk de viejos y míticos artistas en clubes andrajosos, llenos de humo. Conocieron a Mr. S recogiendo el equipo, después de un concierto. No tardaron en firmar un contrato de palabra con Mr. S. Grabaron una maqueta de cuatro temas en un ocho pistas, junto con Larry, un batera gordo amante del trash y de los Lp´s de Phil Collins. Los primeros conciertos fueron desastrosos, pero 7 meses de residentes en el club de Mr S acabo engrasando una maquinaría de reloj suizo.


A finales de año se les mencionó como mejor directo en una de esas publicaciones tan snobs.



2.

Poco tiempo después giraron con un grupo algo más conocido. Eran una panda de amariconados amantes del pop melódico 60´s. Su cantante – un larguirucho y engreído pijo con buena voz- acabo en el hospital la cuarta noche; Ray le partió dos costillas atizándole con un bajo.

Esa anécdota les dió fama de duros. Sus brutales directos y la imagen que Mr. S creo para ellos catapulto su primer álbum a mejor disco del siguiente año para varios medios. Nueva gran promesa, hype. Doce meses de gira, de juerga y un debut demoledor. El disco fue nº 1 en listas alternativas durante 12 días.

Telonearon a una banda a la que profesaban respeto y admiración. Su líder, R Ghul - personalidad magnética, gran compositor y un icono entre treintañeros- les introdujo en el ocultismo, el country, la música deconstructiva de Jean Baptista Maregliani, los opiáceos y la cocaína de buena calidad. Un mentor. Un maestro. Un camino directo hacia el gran público.



Su segundo álbum, con coros y producción d R Ghul, era un introspectivo viaje al fondo del conocimiento personal y el hedonismo. Ampliaron instrumentación con teclados. Uno de los temas llevaba arreglos del propio Ghul, y una preciosa sección de cuerda compuesta por Zack Vorger, discípulo de Maregliani e íntimo amigo de Ghul.



Pasaron la dura prueba del segundo asalto con muy buena nota. El disco era realmente bueno. Los medios se hicieron eco, y los pinchadiscos de las ciudades de provincias empezaron a ponerlos en bares y discotecas. F. Royedo-Balmez, una de las voces más respetadas del periodismo musical, los invitó a su programa. La sesión de 6 temas editada en vinilo es altamente cotizada por coleccionistas. Abrieron para la “Roger Crumble Band” en el estadio de la capital y se dispararon como la espuma. Estaban en boca de todos. Contundentes, con actitud, fabulosos temas, una extraordinaria voz, una sección rítmica apabullante, y un mentor superventas y respetadísimo. ¿Qué más se podía pedir?









3.


La chica que le descubrió Baudelaire estaba en su corazón todo este tiempo, pese a las mamadas de las de la primera fila, pese a las juergas y el “todo vale”. Había numeroso repertorio inspirado por ella y por el amor que le profesaba. Pero estando en la boca de todos, ella le escupió de su vida. Él cayó en el ascendente mundo del éxito, los días que más un par de gramos, los días que menos un par de gramos. La continua gira de 11 meses de aquel álbum fue una montaña rusa. Aviones y aeropuertos. Larry tomaba un par de dosis en los baños del embarque para superar el miedo a volar. Ray era un caballo desbocado todo esos meses, follando con hombres, mujeres y animales si era necesario, colocado todos los días.




La comunicación decayó después de aquella gira, y Ghul le quitaba las ruedecillas a su bicicleta musical. Volaban libres. Pese a que el desenfreno cogía carrerilla, se encerraron 4 meses en un viejo caserón y sacaron “A foreigner at home”, álbum mítico y entre los tres mejores ejercicios de rock de aquella década. Su entrada a primera división. El Lp se vendió muchísimo y captó una segunda generación de seguidores. Recibieron un premio a mejor banda y el propio Ghul declaró su envidia en aquella desafortunada entrevista de la MUMag. La consecuente gira fue un verdadero éxito y ningún grupo de su generación conquistó ambos lados del océano de semejante forma. Amados por la gente y con el beneplácito de la crítica. Incluso los que no eran especialmente fans de aquel sonido reconocían siempre la valía de su música. Las perversiones de Ray y el cuelgue de Larry acompañaban su acercamiento a la línea del suicidio, no obstante estaban en la cresta de la ola.




Publicaron un álbum compartido con una banda de sonido electrónico por recomendación de su compañía. Partieron peras con Ghul, mientras Mr. S se querellaba con ellos y les pedía varios millones. Las drogas y la paranoia empezaban a ser parte de la dieta. La maniobra a la limón con Squarfur –así se llamaba aquella banda- fue un ejercicio de astucia artística y comercial. Abrieron mercado, sonido y público. Un paso adelante, un paso muy acertado.


4.

Tras un año de idas y venidas, vacaciones en el Caribe, clínicas de desintoxicaciones e incursiones a babilonia se reunieron para planificar el nuevo álbum. Éste se grabo entre mayo y agosto de aquel año de crisis. Las letras, inflamados poemas de amor y algo de crítica social, calaron hondo, pero su nuevo sonido dividió a crítica y fans. El mastodóntico tour fue de cerca de catorce meses, repartido en tres mangas y celebrado en estadios, pabellones y festivales. Los conciertos memorables, la puesta en escena apabullante, la intensidad insoportable, la banda resquebrajada. Ray con su sexualidad enfermiza y sus bajadas a los infiernos, acostumbraba a follar gente con defectos físicos y a esnifar toneladas de cocaína. Larry y su frágil personalidad se desdoblaba en aceptar su condición de estrella y su culpabilidad por sus desenfrenos, alimentada por su relación con aquellos presbiterianos. Y él, subido a la nube del poder, coqueteaba con la idea de irse de la manera más grande. La noticia del matrimonio de la chica Baudelaire con un conocido escritor apuntaló más su idea en la cabeza. Aquella gira los había dejado tocados para siempre.


El día que acabó la gira, Larry se interno en una clínica religiosa cerca de Salt City para desintoxicarse. Ray, abrió un club para alternar con estrellas tan yonkis como él y obtener carne fresca. Y él publicó un estremecedor y críptico libro de poemas fusilando el titulo de Baudelaire “Las flores de mal” y mientras dejaba que la adicción se le fuera de las manos.


5.

Después de ocho meses sin llamadas, cada uno peleando o amando a sus propios demonios, la compañía les obligó a reunirse. En la mesa: un pusilánime batería - limpio pero consciente del peligro y con medio cerebro ocupado por un absurdo fervor religioso-, un bajista -subido de decibelios y de puesto, con la estúpida idea de que controlaba su vida y la de los demás -, y un guitarrista-cantante consumido por el dolor y con un pie en la tumba.


La producción corrió a cargo de Shawn G, uno de los genios del estudio, mítico componente de los Swamps, y con varios discazos en su haber.


Las sesiones de cuatro meses se relizaron en un Chateu en la borgoña francesa y en los Reginald Studios.

Las canciones tristes y ricas en matices se sobreprodujeron por la apatía de la banda y el lucimiento de Mr G.


El resultado fue un álbum salvable, ligeramente pensado para la radio fórmula y las emisoras alternativas más mayoritarias. Para una inmensa minoría.


La crítica más especializada y snob despedazo el disco calificándolo de artificioso, comercial y puro ejercicio de estilo sin alma.


Los fans de toda la vida arqueaban una ceja mientras la masa agotaba entradas.


Y la prensa se cebaba con su vida privada.


Los ejemplos:


Larry donó parte de su patrimonio a la Iglesia del nuevo resurgimiento de Gesú y a su arzobispo - secta reconocida en media Europa y excéntrico líder -mientras era detenido por abrirle la cabeza a unos fans que lo acusaron de traidor y vendido.




Ray destrozaba un lamborghini con Warren Clouds, bajista de Hufmet, que moría atravesando el parabrisas y se casaba por tercera vez con una conocida actriz porno puertorriqueña. Pagó dos millones de dólares para evitar la pubicación de aquellas fotos en que le chupaba la polla a un adolescente con síndrome de Down.




Y él vagaba en su enorme apartamento, se encerraba en el armario a hablar con “el pitular” – un traje beige colgado de una percha – del que recibía consejos sobre cómo sería más rápido matarse, o pasaba horas mirando el Weather Channel en aquella enorme pantalla.



Todo se venía abajo.


6.


La primera toma de contacto para el siguiente álbum fue tensa y reveladora. La compañía quería darle al botón de hacer dinero, la masa de fans ansiaban un disco que resarciera el anterior y poder exclamar: ¡Han vuelto!, Larry solo quería aplacar su culpabilidad y tener la pasta suficiente para hacerlo. Ray era un zombi obsesionado por el porno más enfermizo, las drogas más duras y ser más dios que Elvis. Y él solo quería irse, azuzado por la culpa, la pérdida definitiva de ella y la futilidad de ser un artista maravilloso que lo tiene todo y que en realidad no tiene nada.

Las sesiones, en islas Bahamas, fueron desastrosas, vendieron parte del equipo para conseguir más droga. Larry fue detenido por una pelea en un bar. Ray solo se paseaba en ausente, esnifando sin parar, y él decidió matarse al contemplar el infinito mar.



Volvieron en un vuelo pagado por la compañía; esa misma noche él, ceno langosta y un chianti, folló con una puta caribeña, tomo un par de valiums, y se inyecto una dosis de red rum de increible pureza.



Cuando se le paraba el corazón mientras los enfermeros intentaban reanimarle les oyó decir:



- Mira los que aguantaron, lo difícil, al final, es quedarse.

domingo, 15 de febrero de 2009

Ejercicio I

Abro los ojos. Estoy en un maizal, en una noche estrellada. Ulula un viento frio, y los ruidos de la noche son aterradores. Giró la cabeza en todas las direcciones –me podría partir el cuello- mientras las plantas se sacuden como monstruosos cuerpos abalanzándose sobre mí. Decido cerrar los ojos para amortiguar el miedo.


Abro los ojos, estoy sentado en el banco de una iglesia, reconozco el edificio: es la ermita de mi pueblo. A mi lado mi abuela, anciana y mermada, vestida de negro, sollozaba y murmulla lamentos de desesperación. Más allá mi padre, con un gesto de infinita tristeza, mordisquea su labio inferior para no gritar a pleno pulmón. Me levanto y camino hacia el altar. La caja del finado está abierta. Me acerco a ella como flotando por el mármol bajo mis pies. Veo mi rostro pálido y maquillado para ocultar las heridas. Decido cerrar los ojos para amortiguar el miedo.


Abro los ojos, parpadeo. Hay poca luz y mis pupilas necesitan tiempo para adaptarse. Levanto la cabeza. Creo que estoy en un pozo. Varios metros más arriba, una fina línea de luz se cuela por la tapa de aquel agujero. Un sonido de patitas escarbando rezuma en el muro. Las paredes son viscosas, y comienzo a palpar como cientos de asquerosos insectos subiéndome por las piernas. Me muerden con sus pequeños apéndices. Decido cerrar los ojos para amortiguar el miedo.


Abro los ojos, estoy en medio de una vía, creo que es el metro de mi cuidad. Huele tremendamente mal. Súbitamente un pitido y una luz que avanza hacia mí a una velocidad vertiginosa. Voy a morir. Decido cerrar los ojos para amortiguar el miedo.

Abro los ojos, tengo una pantalla de cristal que me cubre el rostro. Muevo las manos para poderlas observar. Están cubiertas por unos enormes guantes blancos, observo alrededor: la oscura negritud del espacio. Me giró. Puedo ver claramente el cable de sujeción a la nave, aunque ya no puede cumplir su cometido. Me derramo sobre el abismo de la nada, pese a que eternas estrellas tililan al alcance de mis manos. Decido cerrar los ojos para amortiguar el miedo.


Abro los ojos, estoy desnudo. El agua de la bañera esta tibia y teñida. Intento mover las manos para chapotear pero no las puedo mover. Los profundos cortes de las muñecas no paran de derramar mi vida en el agua. Decido cerrar los ojos para amortiguar el miedo.


Abro los ojos pero no veo, están cubiertos por una venda. Oigo gritos en una extraña lengua, y cañonazos que retumban en mis odios, el fragor de la batalla y el ruido de las armas. Con la punta de los dedos rozo la estaca a la que estoy clavado. Decido cerrar los ojos para amortiguar el miedo.


Abro los ojos, la luz es cegadora. Tengo los brazos extendidos y clavados a la madera. Los pies –en cruz- son indivisibles del madero gracias a un enorme clavo. A derecha e izquierda la hilera de cruces se pierde en el horizonte. Los animales carroñeros acechan tras los prados. Decido cerrar los ojos para amortiguar el miedo.


Abro los ojos, el Maestro esta frente a mí. Sus ojos inertes revelan un oculto júbilo. La prueba ha sido superada.

martes, 3 de febrero de 2009

WALTER


Apuraba su cerveza en la barra del bar. Su avanzada edad no le había hecho renunciar a los pequeños placeres de la vida, como beberse un buen zumo negro de cebada siempre que tenía ocasión. Si bien es verdad aquella costumbre impedía que su nariz, en forma de berenjena, perdiera su característico color rojo.


Se sabía viejo -aunque aun conducía un viejo Volkswagen que apestaba a naftalina y cigarrillos bajos en nicotina, que fumaba con vertiginosa frecuencia- y en aquel retiro mediterráneo para británicos ajados y cansados del escaso sol de las islas, rememoraba su larga vida y en especial aquella aventura en que, como enlace del MI6, evitó que un submarino ruso que navegaba por las costas de Chipre provocará la tercera guerra mundial.


Walter se encomendó a San Elmo para que velara por él cuando llegara el momento, pero mientras esperaba el final contemplaba otro de aquellos esplendidos atardeceres púrpuras.

miércoles, 28 de enero de 2009

SOY UN ARTISTA FRUSTRADO

Desde que leí mi primer libro a los dos segundos de vida, un libro forrado con plástico, para protegerlo de la corrosión del liquido amniótico, desde ese momento se que escribir es la mejor manera de liberarme a mí mismo. Liberarme mientras encierro palabras en una cadena secuencial con sentido, en un sintagma creado en mi cerebro. Liberando palabras sujetas a un orden estoy creando, quizás creando sin sentido, pero creando pese a todo.


No recuerdo con tanta exactitud cuándo entendí mi primera analogía, supongo que se comprende a una edad temprana, pero no siendo ni pediatra ni maestro no se concretar el momento especifico en que el aprendizaje pasa por el terreno de las relaciones ocultas e infinitas de las palabras, por el estrecho vínculo que las une explicando el universo desde primas diversos, y a la vez mostrándonos, como una luz cegadora, que es totalmente imposible de explicar. ¿Cómo será la primera vez? Cuando eres niño, ¿saltará una chispa como en el encendido de un motor? ¿Serán – seremos- los niños capaces de imaginar, o percatarnos vagamente, del asombroso poder que acabamos de adquirir?


El caso es que pese a que hoy fluyen en mi cabeza todo tipo de asociacionismo, me resulta muy complicado plasmarlo siempre en el papel. En segundo lugar porque mi vocabulario no deja de ser escueto, en primer lugar porque a veces en extremadamente complejo poder poner en palabras momentos o sensaciones de tan infinita complejidad. Me fascinan aquellos, que forjaron la literatura universal, capaces de acertar con exactitud y sutileza en todo tipo de sensación, acto o pensamiento humano; si bien he de reconocer que no he leído al noventa por ciento de ellos.


Imágenes poderosas descompuestas en palabras que dibujan imágenes poderosas, el feedback definitivo, el espolón de la escritura, la bomba atómica cerebral. Algo de una hermosa belleza, como deconstruir un puzle y reconstruirlo durante toda la vida, algo intangible, como un soplido continuo de dios en tu cabeza.

(La primera vez que escuche música era menos que un zigoto. Una larva que toma contacto el lenguaje del universo. La más inexplicable de las artes por que solo se puede comprender y juzgar con el corazón, porque nadie la siente igual, porque en su infinito poder une a la humanidad más que ninguna otra cosa. Pero la relación de amor –odio que tengo con ella la explicare en otro momento)

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