miércoles, 5 de marzo de 2008

Susurros

Era un tipo realista y atormentado. Desde que los dientes se le desprendían, por el ciclo de la vida y no por los golpes recibidos, lo supo. Siempre tuvo la sensación de que una presencia le susurraba al oído unas palabras ininteligibles pero ciertas, como expresadas en el lenguaje de las ballenas o en el de los insectos. Por que quien las susurraba conocía todas esas lenguas. Solo sucedía en contadas ocasiones, cuando sentía que una brisa congelada soplaba dentro de su cabeza. Las palabras llegaban como conducidas a través de un hilo de seda, mediante las cuerdas de un arpa. Y llegaban lentas, pero después martilleaban como el tañir de una campana.




Su vida transcurrió como transcurren las vidas. Grises e inútiles. Siguió la política del hijo, el árbol y la novela. Aunque nada de eso pudo contrarrestar el repiquetear de las palabras susurradas. Era aficionado a mirar noches estrelladas, sirviéndose de esta contemplación para preservar el significado de las palabras susurradas. Solo e insignificante, estaba en paz consigo mismo. Nunca fue soberbio o vanidoso, sabía de buena tinta que solo era eso, semilla, sin significante ni significado. La presencia le susurro durante toda su vida. Y solo cuando esta tocaba a su fin, tuvo la suficiente fuerza para preguntar:


¿Quién eres tú, que me susurras desde que soy consciente de que soy?


Y la presencia le contesto en el lenguaje de los seres humanos


Sabes perfectamente quien soy. Yo soy quien equilibra la balanza desde la noche de los tiempos. Y contigo, como ya hice con otros, he tenido la deferencia de recordarte lo que eres: solo eres, ….nada más



......Y hoy dejarás de ser.

2 comentarios:

Javier Iglesias dijo...

sinueeeeeeeeeeeeeeeeeeee el egicio!!!!!!!!!!!!!!!

Javier Iglesias dijo...

me apetecia escribirte un soneto tio, que le voy a hacer!

y es jodido y es un puto vicio, estoy haciendo varios

PD: también preparo haikus como el del tapir de miguel!