- ¿Quien coño se creería esta patraña? Este texto de arriba es el resultado de una consulta a una de esas páginas web que predicen tu hora y motivo de defunción. Me he hecho el test a mi mismo y, aparte de mí falta de superstición, es evidente que no solo no se puede saber, si no que es imposible sacar una conclusión así, extrapolando los datos que me han pedido. ¡Que cosa más ridícula!
- Ya claro. ¿Donde puede haber un bobo que se crea semejante idiotez?
- ¡Jajaja! Desde luego, en que cosas se pierde el tiempo.
Aurelio observaba desde su mesa de oficina la conversación de sus jefes de departamento. -¡Esos malditos ejecutivos! -. Perdían su tiempo en estupideces que les mandaban en esos correos electrónicos compartidos, pero no tenían problema en hacer como suyos los méritos laborales de los demás. Como con Aurelio, tres putos meses trabajando en la adaptación del software a las necesidades del departamento y el bastardo de Sánchez había sido recibido con pétalos de rosa en el despacho del director general. Aurelio era una persona apocopada, como buen programador, pero en su foro interno ardía en deseos de humillar a aquel estúpido, que ni sabía que el lenguaje binario son ceros y unos.
Aunque Aurelio no se consideraba un tipo supersticioso, y ni por un momento estaría en desacuerdo con lo comentado por aquellos dos engominados y estirados ejecutivos, le pico la curiosidad por lo que aquella página podía ofrecer. Tecleo la dirección y se encontró con un diseño muy teatral y lóbrego – calaveras y relojes de arena- que reafirmó la falta de seriedad que podía ofrecer semejante sitio. Introdujo su fecha de nacimiento y nombre y relleno las opciones de aquel macabro formulario. Cuando terminó pulso en enlace que le llevaría a los fatídicos resultados. Lo hizo con desidia y sin ninguna emoción. Espero a que la barra terminara de cargar y.....
....... Aurelio intento cerrar la boca, pero no podía. Se llevo la mano al pecho y notó como se le
aceleraba el corazón. Se levantó de un salto de la silla, minimizo la ventana, y galopó hacía el baño. Se sentó en el excusado y se intento convencer de que el resultado no podía ser ese. Pero ¿y si era verdad? Su inminencia no hacía más que volverlo más aterrador.
Aurelio decidió hacer de nuevo el test. Notaba como le sudaban las manos al rellenar, casi de forma mecánica, los diferentes apartados de aquel fúnebre cuestionario. Pulsó “enter” de nuevo y espero a que la barra cargara...... El resultado fue idéntico.
Dicho en un lenguaje claro y conciso, se estaba empezando a acojonar. Esperó, imbuido en sus lóbregos pensamientos, a que gran parte del departamento bajará a cafetería a tomar un refrigerio. Cuando todos sus compañeros se fueron a tomar el cafecito mañanero, se abalanzó locamente sobre sus ordenadores. Volvió a hacer el cuestionario ocho veces más. Los resultados fueron idénticos.
Aurelio salió de la oficina aterrorizado. Aquellos que se cruzaron con él recibieron como explicación que “no se encontraba nada bien”; incluso a Dimas, el otro programador –con el que mantenía una buena amistad – le dijo que: “debía tener fiebre y que prefería irse a casa antes de que su estado empeorará”.
Cuando estuvo en la calle todo le parecía deforme y manipulado por unas monstruosas manos. Las caras no eran caras, los niños le miraban amenazadoramente, las ancianas se santiguaban a su paso, y el olía su propio hedor a muerto. En el anden del metro un yonki le pidió un cigarrillo, y le dijo: -tioo, llevas una cara muy chunga, parece que fueras a palmar. Y después sonrió mostrando los huecos que presentaba su maltrecha y escasa dentadura. Aurelio estaba a punto de enloquecer, ¿cómo le podía estar pasando esto a él?
Según salió del metro se encamino a casa, previa compra de una botella de Gin en el colmado del barrio. Sentado en su sofá encendió un cigarrillo, apuro una interminable calada, sorbió un poco del gintonic, y removió sus pensamientos acerca del mensaje de aquella web.
“Motivo de tu muerte: mañana, fruto de los sinsabores que te ofrece tu trabajo y tu nefasta vida sentimental, decides ir a un prostíbulo a saciar tu sed de sexo. Al salir eres tiroteado por una banda de mafiosos colombianos”.
Unas horas después sonó el timbre del portero. Era Dimas. Subió a ver en qué estado se encontraba su amigo y compañero de trabajo. Como tenían bastante confianza, Aurelio le comentó aquellos extraños cibersucesos que vaticinaban su muerte en escasa horas. La cara de Dimas paso de la estupefacción al más tremendo cachondeo.
¡Jajajajajajajajaja! Me voy a morir yo, pero de la risa. Decía mientras se le saltaban las lágrimas. ¿Pero cómo eres tan subnormal de creerte semejante cosa?, anda ponme una ginebrita a mi también que ha sido un día jodido.
Una hora y media después se habían ventilado la botella y estaban en un estado de embriaguez bastante acusado. Si bien es verdad que Aurelio comenzaba a reírse de su propia estupidez, no concebía como semejante cúmulo de coincidencias le habían afectado tanto. Fue reconfortante para Aurelio escuchar las explicaciones de Dimas, el stress al que eran sometidos por la reestructuración de la web y del software de la empresa y lo poco valorado que estaba su titánico trabajo, aparte de los miserables ejecutivos que se aprovechaban de sus conocimientos y esfuerzo.
Sabiendo esto, y borrachos como cubas decidieron ponerse en huelga y acordaron no ir a trabajar a consecuencia del pedo que tenían intención de engancharse en lo que restaba de día.
El siguiente bar fue uno de esos clubes de música electrónica, donde la gente levanta las manos para indicarle al DJ que necesita más graves e intensidad en la música. Olisquearon el ambiente, apuraron unos nuevos gin, e hicieron consultas a los tipos adecuados para conseguir drogas. El último consultado les indicó a un hombre que estaba en la esquina de la barra más apartada de la pista de baile. Su aspecto le delataba. Uno de esos típicos “gorras” con cara de pasado. Era obvio que él tenía droga para dar y tomar.
La siguiente escena nos presenta a Dimas y Aurelio compartiendo el excusado de la discoteca, con todos los utensilios necesarios para esnifar una gran raya de polvo químico. Aurelio levantó la cabeza aun con el billete enroscado incorporado a su nariz y lo golpeo con delicadeza para que éste soltara las migajas que se habían quedado por el camino. Después, cuando la droga estaba ya en su flujo sanguíneo se rieron recordando esa noticia que decía que todos los billetes del país estaban impregnados de droga.
Retornaron a la pista. Danzaron sobre ritmos monocordes, y acercaron el culo a dos tipas que se contoneaban junto a ellos. Era probable que las chicas estuvieran drogadas también pues la acometida de los dos informáticos fue recibida con lascivas sonrisas. Se repartieron la pesca, y los cuatros tomaron otro par de gins y compartieron otra tanda de esnifadas.
Bailaron un par de horas más y Dimas comprobó que para él era el momento de largarse con aquella cerda a hacer el cerdo. Aurelio se quedó con la otra chica, tontearon, se contaron alguna estupidez y decidieron abandonar el local en cuanto se mencionó el folleteo.
Aurelio y su chica comentaron que casa les quedaba más cerca y al parecer ella vivía más cerca, pues la casa del informático se encontraba a más de 30 minutos en metro.
Ella le llevo a su piso, y lo folló como una leona en celo. Le araño la espalda, le hizo sudar y jadear, dejó que se corriera en su boca e incluso le lamió el ojo del culo – que era una de las perversiones favoritas de Aurelio y que nunca había podido poner en práctica – y nuestro informático no salía de su asombro de cuanta suerte había tenido al encontrarse con semejante zorra.
Poco después y haciendo un alto en la jodienda fue al baño. Mientras se sacudía la polla se paró un momento a escuchar. Se oían gemidos provenientes de todos los rincones de aquel piso. Aquello no era normal. Se acerco a varias de las habitaciones y escucho jadeos y otros ruidos que delataban la práctica de actos sexuales.
Algo se encendió en la cabeza de Aurelio. ¡¡Estaba en un piso de putas fijo!! La primera circunstancia que vaticinaba su muerte. De pronto, los efectos de la droga volvieron como una marejada a su pecho y su cabeza. Respiro pausadamente presa del pánico y temiendo un ataque al corazón. Volvió a la habitación y empezó a ponerse a ropa mientras la chica le decía algo como: papito el dinero y no sé qué más. Pero Aurelio no oía nada. Cuando estuvo vestido y se encaminaba hacia la puerta la chica –consciente de que no se le iban a entregar sus honorarios- se arrojó sobre su espalda y empezó a arañarle e insultarle. Aurelio le soltó una hostia para quitársela de encima y la chica salió despedida contra el cabecero de la cama. El informático no miró atrás. Salió pitando de aquel piso.
Ya en la calle y con el corazón como un coche de carreras, Aurelio enfiló hacia su casa. Miraba atemorizado a cualquier latinoamericano que se cruzaba con él, pues suponía que alguno de ellos era su ejecutor. Para su sorpresa llegó salió del metro mientras y llegó hasta el portal de casa sin ningún problema. Busco las llaves en su bolsillo velozmente con la intención de cantar victoria y al día siguiente reírse con Dimas que sí, que se habían follado unas putas pero que él no había pagado. Empezó a reírse en el portal de aquella locura de noche, pero se quedó muy paralizado cuando tres colombianos salieron de la oscuridad. Aurelio no pudo ni gritar.
Los colombianos le comentaron que era muy mala idea irse sin pagar de un prostíbulo, mucho menos cuando se golpea a la mercancía y fatalmente peor cuando le has comentado donde vives. Uno de ellos no paraba de reírse de Aurelio. Le sacaron de casa como si fueran amigos, gracias a la persuasiva navaja que llevaba en los riñones. Cuando llegaron al callejón lo metieron en un coche y fueron hasta un descampado a las afueras.
3 comentarios:
No esperes nada de la vida, asi nunca serás un perdedor, no tengas esperanzas pues ellas mismas te matan y te hacen ser un perdedor.¿Es ese el camino? No esperar absolutamente nada para que la vida no te coja desprevenido, y no creerte nunca más lista que ella. Mmmm... Hombre sonriente, tienes unas ocurrencias jodidamente bizarras, retorcidas, con elementos tecnológicos que acaban creando tu propia tumba. Tus personajes son unos perdedores de cojones, de eso no tengo duda. ¡Que alguien contrate a este chico ya!!!!!!!
follarte putas mola, pero hay que pagar tio!!!
respecto a la calidad de tu relato me gusta, aunque me parece que la temática es un poco trillada!!!! Pero me gusta la baja calidad moral de los personajes.
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