miércoles, 9 de diciembre de 2009

FOLK SONG


Sonaba a una de esas pausadas canciones folk, en la velocidad y tono en el que se mueve el sosiego .Una voz que susurraba: como un pequeño lamento que se ahoga, que no se puede expresar más alto. Una de esas canciones que apaciguan el estado de ánimo.

Imaginaba un tipo con camisa de cuadros, poblado bigote, y guitarra en ristre tocándola a los pies de un árbol. Una mezcla entre hippie y pastor, como te imaginas a Neil Young un jueves por la mañana en su rancho, después de haber dado de comer a las vacas. Arropado por un sol que calienta pero no quema y respirando un aire puro.

Probablemente la gente que la escuchaba saliendo de sus transistores, cobijados en uno de esos rancios cuartuchos, pensara en la vida de ese hombre, dando de comer a las vacas, y después tocando esa canción, arropado por un sol que calienta pero no quema y respirando un aire puro.
Y al terminar de sonar apagaban el transistor, miraban por la pequeña ventana del rancio cuartucho y se sobrecogían por los enormes edificios grises y amenazantes, preguntándose qué sentido tenía su vida.

domingo, 6 de diciembre de 2009

El infierno de Diego

Y después de escupirle, cogieron la caña y le golpeaban en la cabeza.
Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas
y le llevaron a crucificarle.
Evangelio según San Mateo Capitulo 27


Todo el mundo conoce esa obra maestra del humor negro de por qué la niña se cayó del columpio, el caso es que esta vez el que la niña se cayera fue de todo menos un chiste. No me puedo figurar el dolor tan espantoso de un hombre que se ha visto envuelto en el fallecimiento de una criatura de tres años. La niña era fruto de una anterior relación de su pareja, lo que quiere decir no siendo su padre, y con la lucha constante por ganarse a una hija que quiere que sea como suya, todo esto bajo la atenta madre que juzga esa relación como baremo de convivencia de ese hombre.


El hombre, aterrerado, por que la vida de la pequeña se le escapa de las manos, acude al hospital en busca de ayuda y sale de allí esposado, acusado de malos tratos, y culpable de la violación y asesinato de una niña de tres años.


Da igual quien cometiera el error. Da igual que en mi país la corrección política y el talente hayan sorbido la cordura del pueblo. Da igual que la turba reaccione con odio antes semejante clase de crímenes. Da igual que los medios de comunicación sean mercaderes de todo tipo de historias y que manipulen los irreflexivos sentimientos de la gente. Da igual las disculpas, las pancartas pidiendo perdón, o los arrepentimientos sinceros. Dan igual las notas de condolecía, el apoyo familiar, o la oración. Da igual, porque Diego esta en el infierno y ya nunca podrá salir de allí.

lunes, 12 de octubre de 2009

TAPAS

Uno de los pocos sentimientos de desarraigo que tenía era culinario. ¿Cómo podía vivir esta gente como semejante limitación gastronómica?


Raviolis, pennes, spaghettis, tortellinis, garganelli, caneloni, rigatoni, tagliatelli, fetuccini, , linguini, fusilli, bucatini,pappardelle, tonnarelli,gnocchis, no dejan de ser nombres para la misma cosa. Las salsa, reducciones, sofritos, y guarniciones que le puedes añadir –pese a que algunas de ellas son autenticas delicias- acaban siendo limitadas y repetitivas. Unos spaghettis Vongole bien hechos pueden ser exquisitos al paladar, pero son aburridos.
En cuestiones de pizza la cosa viene a ser más parecida e incluso, por la relación con la comida rápida, de más baja estofa.


En el 90% de los menús se podían añadir algunas hamburguesas y wraps a semejante despliegue alimenticio.


Así que pasado un tiempo prudencial, y considerando que a la gente joven le gusta este tipo de comida, llegamos al punto del aburrimiento. Viniendo de un país con excelente comida.


Soñaba con cañas, tapas y todo lo que implica esta reunión social.
La tapa, según cuenta la tradición se debe a Alfonso X –cosa muy española pues parece que a Alfonso X se deben todas las cosas buenas y míticas de la cultura ibérica- que promulgó un edicto en que se decía que no se podía servir vino si no era acompañado de comida. El trozo de comida en cuestión se solía colocar sobre el jarro de vino, de ahí el nombre “Tapa”.


Jamón Serrano, tortilla de patatas, pincho moruno, calamares a la romana, croquetas, caracoles en salsa, pulpo a la gallega, albóndigas, champiñones a la plancha, patatas bravas, montadito de lomo, boquerones en vinagre, sardinas, banderillas, chopitos, chorizo a la sidra, empanadillas, papas arrugadas, gambas, tigres zamburiñas, queso manchego, mollejas, callos a la madrileña, pimientos de Padrón, ensaladilla rusa, alioli………


- Me cago en la hostia, mato por unas cañas.

Las dinámicas de la realidad


Párate un momento, un momento contigo mismo, desmenuzando la información, digiriéndola, deshojando las posibilidades en un torbellino de actividad cerebral. La red, la red lo va a cambiar todo, la manera de observar el mundo, un mundo que ya no es físico y tangible. Es el momento de apostar por una evolución de la que seremos conscientes como colectividad humana en varios lustros. El mundo cambia, se hace más pequeño cuando la información es más extensa.

Debemos estar despiertos, cribando, manteniendo y alimentando una curiosidad sedienta de verdad, sea esta cual sea. La red es el arma definitiva, es el parque de atracciones customizado para cada individuo, es Dios en alguna de sus innumerables formas. Es conocer tú verdad. Entre todas las mentiras puede que encuentres tu verdad, la que te hará libre.

martes, 6 de octubre de 2009

Como el poema de Kafavis

Solo había perdido la dignidad un par de veces en su vida, ambas ocasionadas por mujeres que le rechazaron. Las recordaba con vergüenza, pero obligatorias para seguir descubriendo la experiencia vital. Fueron instructivas, a la par que necesarias. Le daban una nueva perspectiva a la hora de enfrentarse a un envite sentimental, o de cualquier otro tipo……..

“ La lección es aprender a perder, la enseñanza más importante que te pueden dar en vida es que puedes conseguir y que no. Y aceptar, como un anciano que espera la muerte con los brazos abiertos, cuáles son tus limitaciones, tus fracasos y tus imposibles. Aunque hace poco apareció uno de esos estudios apadrinados por una prestigiosa universidad en que se comentaba que se aprende más de los aciertos que de los errores. Experimentaron con algunos simios y sencillos métodos de ensayo y error. Parece ser que los animales recordaban, o mejor dicho extraían conclusiones, de sus aciertos y reducían el porcentaje de errores. Pero primero: no hablamos de recordar putas cartulinas, y segundo: ya no somos chimpancés.

Hablamos del rechazo, del no puede ser, de madurar y de sentirse solo cuando la respuesta es no. De aceptar, con la dignidad que vas adquiriendo con los años, de que no puedes conseguir lo que quieres. De que ya no es una buena política comportarse como un niño caprichoso. De que el tiempo es valioso. De uno no se puede engañar a sí mismo creando una cortina entre realidad y anhelo. Y fundamentalmente, aun sabiendo que te volverá a pasar, no rendirse al fracaso. La vida es para amar y aprender, si vienen combinadas mucho mejor, de eso va todo este sinsentido”

Otra vez volvía a sentir que escribir le resultaba terapéutico. Se sentía vacio: había conocido a una chica, pasó una agradable noche con ella y se encaprichó. Pese a no conocerla mucho, poseía una serie de cosas que el ansiaba en aquel momento y lugar. Además era alta y muy atractiva, pese a que no tenía una sonrisa bonita. Pero ella, probablemente impulsada por el pragmatismo femenino decidió volver con su anterior pareja. Él albergaba el estúpido anhelo de que aquello no le saldría bien a la chica, ya se sabe:”segundas partes…” Había sido, siguiendo su política habitual, asquerosamente sincero. Incluso cuando recibió la noticia de que el juego se había acabado para él, contraatacó con una carta que rezumaba una dolorosa sinceridad. Quería hacerla sentir culpable, y estaba convencido de que lo había conseguido. Ella tenía buen corazón –o eso creía- y se disculpaba efusivamente por ello. Se la encontró inesperadamente unos días después y tuvieron una larga conversación, en que él –bastante borracho- descargó todo lo que quería decir –pese a que al día siguiente se percató de haber olvidado dos o tres cuestiones importantes- y ahora se preguntaba si ella se había quedado con él por lastima o por que realmente le gustaba. Ese pensamiento le exasperaba mucho en aquel momento –no quería su compasión, se la podía meter por el culo- pues lo que le había dicho es que ella había destrozado sus esperanzas. Sus esperanzas, porque de eso va todo este sinsentido.

viernes, 21 de agosto de 2009

El gesto de la paz

A propósito de una imagen bastante curiosa, en la que se veía al presidente del gobierno y al líder de la oposición dándose “la paz” en un funeral, me puse a pensar en este acto con gran carga simbólica, que se repite inexorablemente en toda eucaristía. Desde luego en las que yo he acudido así era. El gesto en sí me parece lo más salvable de los ritos y fórmulas de las misas, pues el resto suelen ser ponzoñosas maquinaciones y estúpidas soflamas alienantes. Cuando acudía a la iglesia siempre era muy sincero cuando ofrecía mi mano a desconocidos, familiares o amigos. Además albergaba la esperanza que, aunque fuera solo por un momento, todo el mundo aplicara el mismo baremo de buenos deseos para aquellas manos tendidas. ¡Que gran energía podría concentrarse si todos aquellos saludos cobijaran una chispa de autentica paz!. No obstante, cuando pienso un poco más, creo que muchas de aquellas manos flácidas, ensortijadas, ásperas, o dentelladas como una sierra no son más que los apéndices de un montón de seres en estado de narcolepsia, y a consecuencia vuelvo sobre mis pasos y me repito a mi mismo que aquello sucede en una misa de la iglesia católica, apostólica y romana y que por tanto nada bueno puede salir de ahí.

A FOREST/ UN BOSQUE

Había épocas en que escuchaba esa canción más de 50 veces seguidas. Ejercía una extraña influencia en él y su estado de ánimo. Era existencialismo musical, la descripción del vacio. Muchos críticos califican Seventeen Seconds cómo el primer álbum de Los Cure, lo anterior eran probaturas comerciales. Incluso Robert Smith está de acuerdo. Si bien algunos clasifican este disco la primera aproximación siniestra de la banda inglesa, a los que convierten, junto a Siouxsie, uno de sus adalides, no se puede englobar como mero artefacto siniestro. Da mucho más miedo que los castillos abandonados, las brujas, las caras blancas, las uñas negras y los crucifijos invertidos. Es Camus en música, es Sartre Post Punk. Y en especial A Forest, el sentimiento de soledad que desprende, pese a contar una historieta que parece el manual de estilo de Tim Burton, le resultaba completamente sobrecogedor.


La canción, rítmica, oscura, minimalista y espeluznante describe, en pocas palabras, como un chico se pierde en el bosque persiguiendo una chica. Eso sí, él siempre tenía la sensación de que la chica podía ser un fantasma. Le remitía de manera subconsciente al pequeño bosque que había cerca de la casa del pueblo. Para un niño impresionable de 7 años aquello era la boca del infierno. Cuando caía la tarde, las escasas luces del pueblo se encendían y aquellos arboles adquirían un aspecto aterrador. Las pocas veces que se vio cerca siendo ya de noche huía corriendo hasta su casa y buscaba el abrazo de su madre.


Pero la canción no solo le sugería esa sensación de miedo a lo desconocido, ni a la oscuridad de aquel lugar. La sensación era de piscinas vacias, de trayectos nocturnos, de casas en medio del monte a la luz de la luna, de caminos intransitados, de la vacuidad más absoluta, del sinsentido más inexplicable. Era una oda al miedo de vivir.